El paso de la corriente eléctrica por el cuerpo puede resultar inofensivo o causar lesión celular y muerte súbita, según sea la intensidad y el camino que siga. La energí­a eléctrica actúa sobre el organismo de dos maneras. En primer lugar, interrumpe la conducción nerviosa (por ejemplo los impulsos cardiacos y respiratorios rí­tmicos normales nacidos del bulbo y, simultáneamente, produce la ionización de los elementos protoplasmáticos con daño o destrucción celular); en segundo lugar, para la transformación de la energí­a eléctrica en calor, es causa de quemaduras. La conducción de energí­a eléctrica esta también relacionada con la resistencia que ofrece determinado organismo a su paso, lo que es grave en los casos de individuos de baja resistencia. Las lesiones suelen verse generalmente en los lugares de entrada y salida de la corriente, pues la piel ofrece dura resistencia a su paso; una vez que ha penetrado en el organismo se dirige a todas partes conduciéndose en un frente amplio entre la entrada y salida. Los altos potenciales así­ despertados pueden causar poco daño, con la salvedad de su acción en los mecanismos regulares nerviosos; por ello las corrientes que pasan por el cerebro o por el lado izquierdo del organismo a través del corazón, son mas peligrosas que otras que respetan órganos vitales.

 

Gran parte de los daños producidos por la electricidad dependen de la generación de calor; la cantidad de calor es modificada por diversas razones:

  1. Duración de la exposición.
  2. Resistencia de los tejidos.
  3. La intensidad (amperaje) de la corriente.

Al ser la piel la parte más resistente del cuerpo, soporta la máxima temperatura. La piel seca o la gruesa es más resistente que la húmeda o delgada y, en consecuencia, genera más calor. Al ser grandes las áreas de contacto, la dispersión de la energí­a eléctrica disminuye el calor generado al que fueron expuestas las células, por lo que un potencial en in foco reducido dará lesión grave.

Con corriente muy intensa aparecen en la piel quemaduras arborizadas conocidas como “marcas de rayo”. Cabe consignar que en algunos casos de baja corriente, al circular por zonas donde se manejan impulsos vitales, existen posibilidades de muerte. Por ejemplo, el rayo produce calores suficientes como para evaporar los órganos y hacerlos explotar, e incluso fracturar huesos. Puede observarse en el cerebro hemorragias focales para la rotura de vasos.

A veces, la muerte va precedida de convulsiones violentas relacionadas con el paso de la corriente eléctrica a través del sistema nervioso.

 

¡Que hacer!

1° Separar al accidentado del contacto con la corriente.

Si está aún conectado, se lo puede librar de las siguientes maneras:

  • Desconectar la llave general del edificio, departamento o lugar donde esté.
  • Si no se puede suspender el suministro, con el mayor cuidado para no ser también ví­ctima (hay que recordar que cualquier objeto mojado conducirá la corriente, lo mismo que el metal; en cambio la madera seca, la goma, la ropa seca, los papeles secos, no la transmiten).

Ponga una tabla seca o una silla cuyas patas estén posadas sobre platos de vidrio o cerámica y trata de separar el alambre del accidentado con un palo largo y seco, a fin de pasar por debajo del individuo del alambre ropa seca o un cinturón de cuero seco de lo cual se puede tirar. Si es posible, use guantes secos y al asir los objetos hágalo con un trapo de lana o pañuelo de seda seco.

En el caso de existir dos cables, tratar de poner algún metal entre ellos, con algún objeto aislante, para provocar un cortocircuito entre ambos. Tenga el mayor cuidado en esta operación para no quedar preso de la corriente.

Puede también utilizar pinzas, debidamente aisladas, para cortar el alambre o un hacha de mango largo, con cuidado por las chispas que generará.

 

2°. Una vez separado, se procede del siguiente modo:

  • Si respira y se percibe pulso:
  • Afloje el cuello y cualquier ropa que ciña el tórax.
  • Coloque al paciente acostado, la cabeza ligeramente más baja que el resto del cuerpo.
  • Si tiene conocimiento, no levantarlo, pues puede tener otro sí­ncope.
  • Trasladarlo inmediatamente a un hospital, pues puede entrar en shock en breve.
  • Ver si existen algunas otras alteraciones como fracturas o quemaduras, las que deberán ser tratadas con inmovilización y cura respectivamente.
  • Si no respira:
  • Practicar de inmediato la respiración artificial (véase también: Respiración artificial), aunque el paciente parezca muerto. Debe practicarse incluso durante varias horas hasta ver la rigidez cadavérica; todo esto, por supuesto, con el debido masaje cardiaco. (véase también: emergencias cardiológicas: masaje cardiaco extremo.)

 

¡Que no hacer!

  • No tocar artefactos eléctricos con la manos húmedas.
  • No cambiar lámparas sin interrumpir la energí­a.
  • No mantener los aparatos en mal estado o reparados por inexpertos.
  • No transportar metales sin tomar precauciones para que no toquen los cables aéreos.
  • No tocar los postes que tienen energí­a cuando están mojados.

No pisar cables o alambres caí­dos durante una tormenta sin estar seguro de que no se hallan en contacto con un cable conductor en alguna parte de su recorrido.

Dra. Marí­a Luisa Zarza Pinto

Fuente: Revista Kairos Primeros Auxilios, suplemento de Revista K@iros 2014.